Ya desde pequeño era una persona cariñosa. No una persona de saludar educadamente a alguien cuando la ocasión lo requería, sino una persona de atravesar corriendo media calle para dar un abrazo o un beso a un conocido, a un familiar. Siempre he creído que ser simpático o demostrar afecto es algo gratuito pero que reporta grandísimos beneficios.
Y por eso mismo siempre lo he hecho. Nunca me ha costado prácticamente nada dirigirle a quien sea una sonrisa, o una mueca, o una broma, o un mero comentario de aliento, un algo que pudiese mejorar en lo más mínimo siquiera el estado de humor de ese alguien.
Pero no por ser tan de 'sonrisa gratuita' el complejo tema del afecto me resulta banal o sin valor. Tengo una disposición aterradoramente fácil de adoptar en la que quiero con todo, de una forma desinteresada. De esos amores de película en los que uno da la vida por otro sin casi importarle (obviamente espero que nadie me pida que dé mi vida por la suya, porque como me pillen a buenas lo mismo voy y me mato, de lo inútil que soy).
¿Pero por qué soy yo así y no obtengo respuesta? ¿Porque lo hago porque quiero? ¿Acaso me tengo que ver obligado a hacerlo para que cuente como un sacrificio y pueda tener mi peculiar 'recompensa'? ¿Y si hacerlo queriendo es ya un sacrificio? ¿Por qué, joder?
No me cuesta querer. Y si quiero lo hago bien. Y si lo hago bien, soporto lo que sea, como sea y cuando sea. No me importa nada. Porque quiero. Con todo. Y lo hago de verdad, como en las películas.
Pero quiéreme un poco de vuelta. Un poco.
Hasta entonces, aquí sigo. Como siempre. Y de puro inútil, para siempre que haga falta.
***
I see fire, Ed Sheeran (BSO El Hobbit)
http://www.youtube.com/watch?v=mllXxyHTzfg
No hay comentarios:
Publicar un comentario