12 meses tiene el año. Siempre, mentalmente, me he imaginado cada mes como su nombre, con una fuente distinta y con distintos motivos alrededor. Diciembre es el más sencillo de todos. Una única palabra con una caligrafía elegante, rodeada de blanco y gris. El mes más puro, el más sencillo. No necesariamente el más frío, pero el mes que clausura un año, el que le da sentido a todo lo vivido los 11 meses anteriores. Pues, ¿qué sentido tendría hablar de un período de tiempo denominado año si no lo limitamos, si, sobretodo, no se le pone un fin?
Diciembre era, es y será mi mes favorito del año, el recopilatorio, pero no como el de los discos de grupos olvidados, con las mismas canciones de siempre, sino como el resumen en el que debemos leer todo lo malo y lo bueno que ha pasado, para evitar cometer los mismos errores y anotar cómo hicimos ésas buenas cosas para repetirlas una y otra vez.
Diciembre, el mes de recordar todo lo vivido, tanto reciente como antiguo. Ya lo decía la canción en la famosa película de la 20th Century Fox (que no de Disney, craso error que todo el mundo comete): 'cuando fue, no murió, como fuego que prende. Volverá esa voz cuando llegue diciembre'.
Pues eso.
***
Una vez en diciembre, Anastasia OST