miércoles, 26 de noviembre de 2014

De embriaguez.

Tu risa me ha emborrachado
¡absenta creo que he bebido!
Olvidé que no bebía
y ahora me encuentro perdido.

Quedo postrado en el suelo
donde caí roto, rendido,
esperando que, si acaso,
recuerdes que sigo vivo.



On pourrait comparer l'amour avec l'ivresse, ou non?
Je veux être ivre. Une autre fois.
Me je ne sais pas si ça me rendra bien. Encore.
Allons-y.



***



The Hunger Games Soundtrack - Rue's Farewell
https://www.youtube.com/watch?v=C55OjwjKn8I

sábado, 22 de noviembre de 2014

De marcas rojas, vergüenzas y autocondescendencia.

Un golpe fortuito en la cabeza, lo justo como para abrir un piquete ínfimo que rompe la piel fina y sensible del cuero cabelludo para dejar que la sangre mane.

Al principio es sólo un pequeño dolor físico, algo punzante, que hace que te lleves la mano al sitio donde te has dado y maldigas por lo bajo mientras lo frotas con suavidad para mitigar la sensación desagradable que te ha despertado el golpe.

Pero luego notas que vas dejando marcas de sangre por todos lados, que te has apoyado en la puerta del frigorífico para sacar hielo del congelador y has dejado tu mano impresa, como un macabro recordatorio de 'compra pan'. Cierto es que no tienes fobia a la sangre, así que por eso no es problema.

Después, sólo sabes que tu pelo se empapa en sangre, que tus rizos están húmedos y calientes, que gotean al suelo, pintándolo de lunares rojos. Que te corre la sangre por la cara, que la notas en la boca y cerca de los ojos, como lágrimas un tanto dantescas.

Más tarde, que el calor se extiende desde la herida en sí cuando te ayudan a lavarla y se elimina todo resto sanguíneo de tu cabeza, por más que la sangre se empecine en seguir manando como si fuera un surtidor.

Te hacen creer esa sensación de 'no pasa nada, tranquilo'. De que todo es una tontería, porque sólo ha sido un piquete en una zona altamente irrigada, que es más de lo que parece, unos centímetros de piel rasgada.

Pero peor que el dolor físico, llega al final la sensación de vergüenza, dada de la mano con ese sentimiento de indefensión, como que todo lo que te pasa te ha tocado por designio divino, o por karma, o por destino, o simplemente porque sí, te toca y punto. También llegan el hartazgo y el asco, que te remueven por dentro y hacen que quieras vomitar.

Unos centímetros de piel rasgada que te hacen sentir inseguro, pequeño, débil e irrelevante. De valer poco y merecer los golpes. De no ser más que un chico con piel clara y pelo castaño que se ha convertido en un punching-ball por decisión propia y porque no tenía más remedio.

Unos centímetros que te hacen temblar bajo el viento, que te remueve el pelo feroz y tira de esa costra de sangre seca y casi negra que te cubre la herida.




***




Cœur De Pirate – Mistral gagnant

jueves, 20 de noviembre de 2014

De caídas, moratones y sonrisas rojas y blancas.

Siempre he encontrado curiosamente fascinante la gente de labios rojos. Pero esos labios rojos naturales, como de haber comido fresas o besado soles hasta quedar en carne viva.
Esos labios rojos que brillan y contrastan con sonrisas blancas. O sonrisas marfil.

También puede ser que me fijo en las más nimias tonterías y descubro cosas que otros no podrían por falta de interés. Porque soy curioso. Absurdamente curioso.

Y como curioso que soy me gusta investigar y descubrir. Buscar y encontrar. Por eso de pequeño siempre estaba husmeando, ávido de nuevas cosas que aprender, de cosas desconocidas, de detalles casi invisibles.

Con tanta búsqueda me descuidaba y me caía. Y con cada caída, me levantaba otra vez, ignorando el dolor de mis piernas o los cardenales que me saldrían mañana. Ponía mi mejor sonrisa de labios rojos y dientes blancos y seguía corriendo.

'¡Ojalá fuese un niño otra vez, Fran!', me dijeron ayer. Ojalá, sí, ojalá.





***



Creep - Scala & Kolacny Brothers' Radiohead Cover
https://www.youtube.com/watch?v=axrqVfuGHh0

sábado, 8 de noviembre de 2014

De escalofríos y pieles que duelen.

Notas discordantes en una melodía. Un sostenido en una escala neutra. Un bemol.
Un escalofrío que pone de punta tu alma entera, un suspiro que te hace exhalar todo el aire de tus pulmones. Un ritmo que te levanta el talón y tira luego de él hacia abajo con furia. Un susurro cálido que te roza, ya frío, la oreja. Una vibración que se extiende por el suelo. Un dolor. Un analgésico. Ahogarse en ginebra. Llorar alcohol.

A veces soy tremendamente caótico y seguramente nadie me entienda. Pero yo sí me entiendo... y cómo me gusta.


***


Vetusta Morla - Valiente
https://www.youtube.com/watch?v=IpxuZtNb_GY

domingo, 2 de noviembre de 2014

Retales.

Amistad.

Siempre ha sido para mí una palabra complicada. Ya desde pequeño he tenido la sensación de que era algo inherente al ser humano, que no se podía concebir a una persona sin semejantes a su lado, inexorablemente unidos por algo.
Con el paso del tiempo me he ido dando cuenta de que no sólo es que una persona siempre lleve "atadas" a otras, sino que es algo mucho más complejo. Se trata de una relación que entrelaza muchos sentimientos, a veces tan bellos como una sonrisa cada día o tan dolorosos como que la propia amistad desaparezca.
Hace no demasiado llegué a una conclusión quizá muy evidente, pero que no había llegado a comprender: los amigos no son únicamente personas con las que pasar el rato, son una parte de nuestro propio ser, algo que dilucidé gracias a cierta experiencia, bastantes años ha.
Recuerdo que estando en 2º de la ESO, tuve una profesora sustituta de lengua muy tímida, prácticamente recién egresada de su facultad, con más nervios que temario y una sonrisa nerviosa que flaqueaba ante la panda de salvajes que nutría mi clase, contadas excepciones. Sólo unos cuantos compañeros de clase y yo mismo éramos los que atendían a sus explicaciones. Al final de su estancia en mi instituto, me dio algo que me hizo pensar. Se trataba de una tarjeta en la que un monigote dibujado con trazos infantiles tenía un corazón lleno de parches. Al lado del dibujo rezaba una frase que decía algo así como que cuando haces una amistad le entregas un trocito de tu corazón a alguien, y ése alguien te entrega a ti un trocito igual con el que rellenar el hueco. Aquellos que no corresponden a tu amistad dejan un hueco en tu corazón, porque no te devuelven nada que pueda cerrarlo.

A día de hoy, mi corazón está lleno de parches maravillosos. Los parches más antiguos tienen prácticamente mi edad. Son parches geniales, labrados con el tiempo, ganados a pulso. Los hay más recientes, parches que no terminan de casar del todo con el resto, tan nuevos que aún a mí me resulta extraño que estén ahí, ocupando el hueco que dejaron esos cachitos que he ido repartiendo.

Mi corazón es raro, está lleno de retales de otros corazones. Tiene aspecto ajado, roto en algunos sitios por trocitos que faltan, por personas que entraron en mi vida para acabar saliendo sin darme nada a cambio de lo que yo he dado.

¿Pero sabéis qué? No hay corazón más bonito. Porque cada hueco es una lección. Cada trocito, un amigo. Mío, y para siempre.


***


To Zanarkand - Nobuo Uematsu
https://www.youtube.com/watch?v=H1JgIg38QBU&feature=youtu.be

sábado, 1 de noviembre de 2014

De nudos en la garganta y dolores de estómago.

Yo puedo contarte las más oscuras historias de amor, de venganza, de guerras y de odio.
Yo puedo susurrarte mil cosas al oído y asustarte, y hechizarte, y romperte en mil pedazos.
Yo puedo tocarte y fundirte y hacerte llorar lágrimas que creen regueros en tus mejillas.
Yo puedo pintarte como un lienzo en blanco con imágenes que quebrantan el ánimo.
Yo puedo decirte tantas cosas...

Enamorarse es doloroso. Terriblemente doloroso. Es una marca que se imprime en tu alma, como un lacre sobre una carta. Enamorarse es odio y amor al mismo tiempo. Es algo carnal, violento y demoledor. Son nueve partes de tristeza con una de felicidad. Es temblar y quebrar, tragar y respirar.

Un inconveniente, al fin y al cabo.
Pero qué inconveniente.


***


Loreena McKennitt - The book of secrets' Prologue
https://www.youtube.com/watch?v=p9UMmk-Eyas&list=PL909A255D91AE770C