martes, 24 de junio de 2014

Pouring with rain.

Volvía a casa por el camino de siempre. El cielo iba oscureciéndose, comenzaba a chispear y hacía fresco, pero se sentía con ánimos como para seguir andando hasta desfallecer, como para dejar que sus piernas siguieran moviéndose hasta que ellas mismas pusieran el límite. Después de tanto tiempo encerrado entre cuatro paredes y en sus propios pensamientos se sentía como un pájaro sacado de su jaula, torpe, y aún así deseoso de alejarse de su prisión y marcharse lejos.
Aún a sabiendas de que podría empezar a arreciar la lluvia en breves, giró a la izquierda en vez de a la derecha y continuó andando calle abajo, en dirección contraria. Tan sólo unos pasos más adelante el cielo se quebró y comenzó a llover.
Pero le importó bien poco, se quitó las gafas, las guardó en la mochila y siguió andando tan tranquilo, dejando que el agua lo fuera mojando poco a poco.
Llegó el momento en que comenzó a diluviar, como si el cielo mismo quisiese castigar a la tierra. El paseo quedó en nada y sus piernas decidieron que querían moverse sin ataduras, así que empezó a correr, sin mirar atrás. Los transeúntes se refugiaban en los portales de las tiendas y bloques de pisos, y lo miraban raro, como si estuviese loco (quizás lo estuviera, pourquoi pas?), pero era otra cosa que le importaba más bien nada. El agua lo calaba como una bendición, casi podía sentir que lo diluía hasta hacerlo invisible, que corría bajo una cortina gris fría y limpia.
En ese momento, era él. Sus preocupaciones se habían escurrido con la lluvia. Sus miedos se habían borrado como si de manchas se tratasen. Poco importaba el estar mojado hasta los huesos, que la ropa empapada se le pegara al cuerpo, el pelo le goteara desde la frente o que el propio suelo resbalara con los regueros de agua que iban calle abajo, que sus pies salpicaran miles de gotitas cuando pisaba con fuerza.

En ese momento, era él. Simple y llanamente.


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Ashitaka Sekki - BSO La princesa Mononoke
https://www.youtube.com/watch?v=sn6nRTIHaos