domingo, 17 de agosto de 2014

Lágrimas de San Lorenzo.

Tumbarte al sol al salir de la piscina. Decir al mismo tiempo una misma palabra con un amigo o una amiga. La risa floja que casi te ahogas por contener en mitad de clase. El alivio de ver un examen que temías aprobado. Abrazar a alguien que quieres. Llorar de felicidad. Escuchar la música que te gusta. Ver el cielo gris oscuro, anunciando 'agua'. Oír caer la lluvia, abrir la ventana, sentir el aire frío en la piel y oler a tierra mojada. Encontrar una moneda. Tumbarte en la cama recién duchado tras un día agotador. Caer rendido y dormir de un tirón. Viajar. Mirar por la ventana del coche o del tren para observar un paisaje bonito cuando estás viajando. Apreciar por primera vez ese color especial en los ojos o el pelo de una persona cuando le da el sol. Que un perro ponga su cabeza en tu regazo y te mire cariñoso moviendo la cola. Oler un libro antiguo; forrar uno nuevo. Que alguien te sorprenda (para bien). Hacer un regalo que sabes que va a gustar. Ver sonreír a tu madre. Escuchar que todo le va bien a quien te importa. Cerrar un capítulo difícil de tu vida. Que te elijan sobre otras personas para contar un secreto importante. Que tu padre te diga adiós con la mano al irte con la bicicleta desde la terraza. Vivir en un sitio bonito. Descubrir cosas que guardaste cuando tenías 8 años. Que cuando eras pequeño tu hermano pidiese pizza para cenar los dos cuando tus padres se iban de noche. Ver fotos antiguas; hacerte una y salir bien. Encontrar la sombra en pleno agosto. Acabar un libro que te ha gustado sólo para comenzar la continuación ávido de nuevas historias. Tocar una nota vibrante con la guitarra apoyada contra el pecho y que resuene en tu propia caja torácica. Sentir empatía hacia una persona, o varias. Limpiar un espejo. Comer tarta. Escuchar cantar a esa vecina que tiene una voz tan bonita. Oír cómo cambia de piñón el cambio de tu bici y encaja a la perfección. Oír cesar el goteo de un grifo. Colgar un cuadro y que quede recto y en armonía con el resto de cosas. Encontrarte con alguien a quien no ves desde hacía mucho. Aprender idiomas. Resolver una duda o problema a un amigo. Que te hagan un cumplido. Jugar en la calle. Respirar hondo tras hacer ejercicio. Arreglar algo roto, coser algo descosido. Dar un sorpresa. Que te hagan cosquillas, y hacerlas. Andar descalzo. Bailar sin obedecer ninguna regla. Saltar al agua. Dormirte acunado. Acariciar algo suave. El ruido de la lluvia sobre tu paraguas. La satisfacción de un trabajo bien hecho. Una alabanza. Un beso de esquimal. Regar una planta. Tu comida favorita. Ver anochecer en el mar. Pedir un deseo a las perseidas...

Pedir un deseo a las perseidas, mirar al cielo inundado de estrellas y saberte una cosita insignificante observada por miles de soles que parpadean distantes en la lejanía, y consciente de que en el fondo estás pidiendo un deseo a un meteorito, un cometa, que obviamente va a hacer oídos sordos a tu petición, porque no puede oírte.

A día de hoy, lo último lo he cumplido también. ¿Mi deseo? Si lo digo no se cumple.


***


Comptine d'un autre été - BSO Le fabuleux destin d'Amélie Poulain
https://www.youtube.com/watch?v=H2-1u8xvk54