Yo tampoco quiero enamorarme de alguien, sin más. Quiero enamorarme de una idea, y que esa idea sobreviva en el tiempo. Una idea no envejece.
Yo quiero abrazar a ese alguien. Pegarme tanto que no quepa ni un alfiler entre los dos. Acompasar sus latidos con los míos, la respiración. Cerrar mis brazos detrás de su espalda. Acunar mi cabeza en su hombro y oler su cuello (un TOC de los míos, si no no sería yo).
Algún día, espero que ese alguien aparezca y me ponga todo patas arriba, pero para bien.
Que quiera levantarme de la cama de un salto y sonreírle al mundo desde bien temprano en vez de levantarme tarde y con desánimo.
Que quiera reírme con la más nimia tontería que me digan, aunque no haga tanta gracia.
Que sienta esa necesidad de arreglar las cosas con aquel amigo o aquella amiga con la que reñí por una tontería (o no tan tonta), porque tanta felicidad tendría que me sentiría egoísta si no la compartiera.
Que me sienta fuerte y pleno, y lleno de fuerza, presto a hacer cualquier cosa.
Que sea feliz. Sin necesidad de nada material más que otra persona que me complemente. De esa clase de felicidad que te venden y te dices que existe pero que no crees que puedas sentir porque tu suerte lleve años resentida (los hay que nacen con suerte; luego están los estrellados).
Que te den la oportunidad de dar todo lo que tienes dentro, de hacerle saber que contigo nada le va a pasar si de ti depende, que aunque tengas el genio de un gato enclenque te puedes volver un león muy bruto con tal de que esté bien.
Que le pueda hacer saber cada día, en cada momento, con cada detalle, que aún quedan románticos de ésos que dicen que están extintos.
Que tire de mí si no me levanto... o que tire de mí para que no me levante.
Que se ría con la sarta de chorradas que sé decir por minuto, porque también disfrute esa felicidad que yo sienta.
Que se sienta igual o más fuerte y pleno de lo que yo estoy, para que yo no haga ese camino solo y sepa que tengo a alguien al lado, para empujarme si me canso o decirme que descansemos si no puede llevar el ritmo.
Que tenga la oportunidad de darme lo que tenga dentro y de conocer lo que yo tengo.
Que sepa cada día, en cada momento, con cada detalle, que por lo menos sí que queda un romántico de ésos que están extintos, y que lo tiene al lado.
Y enamorarme de esa idea.
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Amélie, gracias por darme música genial con la que poder escribir.
https://www.youtube.com/watch?v=H2-1u8xvk54