Adoro la música. Considero que es una de las pocas cosas en el mundo con poder suficiente como para sanar heridas emocionales, o incluso reabrirlas. Por eso mismo es un arma de doble filo, pero sabiendo usarla no tienes porqué cortarte.
Ya sea escuchada, o interpretada, nunca me cansaré de maravillarme con lo que puede despertar dentro de una persona. Pero no se puede explicar con palabras lo que se siente con ella. Por mucho que quieras expresarlo, definir algo tan abstracto como un sentimiento es prácticamente imposible, y más si ese sentimiento es un cruce de otros tantos: canciones que te emocionan y al mismo tiempo apenan, canciones alegres que al mismo tiempo te hagan sentir añoranza.
La vida es azarosa, y siempre, por h o por b, alguien puede hacerte daño, puedes tener un mal día... pero la música te cura. No importa lo mal que estés. Si quieres puedes escuchar una canción triste, llorar hasta quedarte seco, que te duela la cabeza y quedar completamente desahogado, o escuchar una alegre que borre tu mal día y te ponga una sonrisa en la cara.
Pero está el tercer tipo de canción. La que simplemente te sana, pero que ni te hace sonreír ni llorar. Esa es la canción perfecta, la que sólo se ocupa de cerrar la herida sin plantarte un humor que no sientes. La que te 'resetea'.
Ahí va mi reseteadora por excelencia:
Good enough, Evanescence
http://www.youtube.com/watch?v=Kw2Ic_2XdVQ
And I'm still waiting for the rain to fall.
Pour real life down on me.
'Cause I can't hold on to anything
this good enough.
Y... reset.
And I'm still waiting for the rain to fall.
Pour real life down on me.
'Cause I can't hold on to anything
this good enough.
Y... reset.