lunes, 20 de enero de 2014

Embers.

No era más que un rescoldo de lo que fuera. De niño era juguetón, cariñoso, dispuesto a reír y hacer reír a los demás, atento, curioso y soñador. En realidad lo seguía siendo. Claro que, por avatares del destino, era juguetón, cariñoso, un poco payaso, atento y curioso cuando estaba rodeado de gente. Lo usaba como un mecanismo de protección, como una forma de dar a entender a la gente que él era así, que estaba ahí para ayudar a los demás, para alejar sus problemas y alegrar la vida de las personas, en la más ínfima de las maneras, con una risa diaria.

Pero ya no era soñador. Nunca. No se lo podía permitir. Y cuando se quedaba solo se quitaba la careta. Y ya no era tampoco juguetón, ni cariñoso, ni payaso, ni atento, ni curioso. Era eso, un rescoldo de lo que fuera, como esas brasas en un brasero que llevan mucho tiempo ardiendo y que acaban por consumirse, quedándose frías y apagadas.



***



Tiendo a hacer muchos símiles con temperaturas. Me anoto eso.



I see fire - The Hobbit OST, Ed Sheeran
http://www.youtube.com/watch?v=mllXxyHTzfg

viernes, 3 de enero de 2014

Pouring.

Igual que la sangre corría, caliente y espesa, por sus venas, las nubes se iban moviendo veloces con el viento, acumulándose encima de él. Sentía esa opresora sensación previa a los chaparrones de verano, ese calor antinatural que parece emanar del suelo, que es casi visible a simple vista como ondulaciones en el aire.

Porque sentía calor. Un calor maravillosamente real que le recorría desde la punta de los dedos de los pies hasta la nuca, un calor que seguía subiendo y se escapaba de él, uniéndose al del ambiente.

Las nubes se seguían amontonando, creando un efecto invernadero aún más acentuado, atrapando cada mínimo rayo de sol que lograra traspasar la cobertura del cielo. Y por más que la temperatura siguiese subiendo, esas nubes anunciaban lluvia. Una lluvia que iba a limpiarlo y refrescarlo, de fuera hacia dentro.

Se quedó parado, alzó la cabeza hasta que vio las nubes y sonrió insulsamente. El cielo estaba oscuro, pero no eran más que las cuatro de la tarde. Con un crujido, como si el cielo se rompiera, millones de frías y cristalinas gotas de agua iniciaron su caída libre desde los cumulonimbos.


Y sonrió aún más insulsamente, porque ya lo decía una de sus canciones favoritas, ‘and I'm still waiting for the rain to fall / pour real life down on me’. Y siguió sonriendo hasta que se puso a reír a carcajada limpia, dejando que la lluvia le limpiara y lo refrescara, pero de dentro hacia afuera.





***



Scala & Kolacny Brothers - Creep (Radiohead cover) 
http://www.youtube.com/watch?v=axrqVfuGHh0