Es una vista muy bonita, si quieres mi opinión. Es una vista tan dolorosamente real que casi duele de verdad. Tiene una belleza decadente, por así decirlo. Ya sabes, vas viendo cada vez menos paisaje porque vas bajando por esa pendiente, pero aún así tiene... tiene algo. Como esa sensación de vértigo, ese vuelco que te da en el pecho al oír tu nombre inesperadamente, ver a la persona que quieres o mismamente ese algo omnipresente cuando subes a una montaña rusa.
La vida es como una de esas vistas. Va desvaneciéndose poco a poco. Dejamos de ver el sol al final del horizonte, vamos cayendo en la oscuridad.
Pues yo me niego. Yo me bajo de lo que sea que nos lleve cuesta abajo y me subo andando para arriba hasta llegar al tope.
A sentarme a mirar ensimismado la vida, esa gran diosa ramera (Bart Simpson dixit) que sabe darnos puñaladas traperas y luego sanarlas con una caricia y una risa pícara. A que el sol de poniente me caliente las manos frías y me haga entrecerrar los ojos.
A sonreírle llorando a esa estrella tan grande que nos da calor y luz en la distancia. A respirar tranquilo y decidir si quiero quedarme arriba y no bajar nunca.
A lamerme las heridas y dejar que la vida me acaricie y se ría conmigo.
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Jake Shimabukuro, Bohemian Rhapsody Ukulele Cover
https://www.youtube.com/watch?v=2WBp0b8q8Uo
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