Pasó de la indiferencia a empezar a quererle poco a poco y sin prejuicios. De ahí a quererlo de verdad, de querer con todo a alguien por primera vez. Todo por más que no viese una respuesta clara, por más que fuese 1 día bueno y 9 malos. Y sin respuesta clara, le dio igual subir tan alto sin paracaídas porque le importaba y le daba igual el riesgo de la caída y el golpe consecuente.
Y todo lo que no le había dado a él se lo dio a otra persona que sí dormía bien por las noches, y no soñaba con él.
¿Qué le queda al pobre? Una caída libre que acabó en el suelo, duro y frío.
¿Al otro? Un vientre cálido y cómodo.
De las hostias se aprende.
De la gente que te daña se saca fuerza.
Algún día tendré 9 días buenos y uno malo, pero van a ser sólo míos.
Queda agradecerte que me refrescaras la memoria a la hora de acentuar 'sólo' y 'solo'.
Que te vaya bonito.
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