lunes, 15 de septiembre de 2014

Cartas para nadie II

Querido alguien, 

aún sigo conociendo sin saberlo a qué hueles, de qué color son tus ojos, cómo son tu pelo, tu voz, tu piel o tus manos. Sigo queriendo a todo eso sin haberlo oído, olido, visto, sentido o saboreado. Y sin embargo aquí sigo también quebrándome por dentro y encalleciendo por fuera. Queriendo encontrarte entre toda esa gente para oirte, olerte, verte, sentirte y probarte.  
Aquí sigo queriendo llorarte, suspirarte, gritarte, reirte... de lloverte, nevarte, concentrarte, diluirte. De que me abapulees con solo hablarme, me enciendas, me apagues, me duelas. De dolerte. De sentir náuseas por pensar en no tenerte. De que me tiemblen las piernas y me ría y llore y grite por saberte cerca. 
De... joder, ¡follarte! hasta que el somier se rompa, de que me folles aún estando roto. De ser una misma cosa. De entenderte como algo propio y mío. De mezclar tu sangre con la mía. De compartir, ¡no, de ser! tus penas y tus alegrías. De abrazarte, besarte y quedarme en tu boca, empujarte, aplastarte. 
De que me aplastes, me deprimas, me excites, me arranques un sollozo o un gemido. Me retuerzas, me llenes, me colmes, me deshagas, me empapes, me derritas, me acometas, me embistas. De que me duermas y me sueñes como yo no duermo y me desvelo y te sueño despierto porque no te veo, no te huelo, no te escucho, no te como ni te bebo, no te siento. De que llegues como un rayo en la tormenta y me impactes. De que me electrices, me hieras, me ionices. Me oxides, me reduzcas. De que me gastes, me agotes. 
De sentir que somos un todo. De comprender que eres algo inherente a mí. De saberme necesario, ¡no!, imprescindible, vital, doloroso, placentero.  De ser el ombligo de tu mundo igual que tu serías el corazon del mio. De darte mis emociones, mis pensamientos. De que los ordenes, los cambies, los rompas, los unas. 
De que me ayudes a ayudarme. De hacerte llegar lo todo que me haces cada día en cada instante. De odiarte y adorarte al mismo tiempo y sin término medio. De notarme débil, y fuerte. De asustarme, que te asustes. De que me arañes, me acaricies, me bendigas, me parta. De regocijarme por lo bella y cruenta y retorcida y amable y violenta y dulce que es la vida si la vivo contigo.  
De masticarte, tragarte, subirte, bajarte, abrirte y cerrarte, leerte y escribirte con las palabras más bonitas del mundo. Que tu nombre sea para mí la mejor poesía, un analgésico y un afrodisíaco. Una melodía perfecta, un solo de guitarra, una nota a tiempo, un ritmo que rebota con el latir de tu corazón. Del mío. De los dos. Tu aliento mi aire. Tu calor, mi abrigo. 
De todo, y de nada. De vivirte, y de morirte. 

Pero ¿dónde estas, que no te encuentro? ¿Dónde te escondes, que yo no llego?

Anda, no tardes, que yo te espero.

***


The Cinematic Orchestra, Arrival of the Birds & Transformation
https://www.youtube.com/watch?v=MqoANESQ4cQ

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