Siempre ha sido para mí una palabra complicada. Ya desde pequeño he tenido la sensación de que era algo inherente al ser humano, que no se podía concebir a una persona sin semejantes a su lado, inexorablemente unidos por algo.
Con el paso del tiempo me he ido dando cuenta de que no sólo es que una persona siempre lleve "atadas" a otras, sino que es algo mucho más complejo. Se trata de una relación que entrelaza muchos sentimientos, a veces tan bellos como una sonrisa cada día o tan dolorosos como que la propia amistad desaparezca.
Hace no demasiado llegué a una conclusión quizá muy evidente, pero que no había llegado a comprender: los amigos no son únicamente personas con las que pasar el rato, son una parte de nuestro propio ser, algo que dilucidé gracias a cierta experiencia, bastantes años ha.
Recuerdo que estando en 2º de la ESO, tuve una profesora sustituta de lengua muy tímida, prácticamente recién egresada de su facultad, con más nervios que temario y una sonrisa nerviosa que flaqueaba ante la panda de salvajes que nutría mi clase, contadas excepciones. Sólo unos cuantos compañeros de clase y yo mismo éramos los que atendían a sus explicaciones. Al final de su estancia en mi instituto, me dio algo que me hizo pensar. Se trataba de una tarjeta en la que un monigote dibujado con trazos infantiles tenía un corazón lleno de parches. Al lado del dibujo rezaba una frase que decía algo así como que cuando haces una amistad le entregas un trocito de tu corazón a alguien, y ése alguien te entrega a ti un trocito igual con el que rellenar el hueco. Aquellos que no corresponden a tu amistad dejan un hueco en tu corazón, porque no te devuelven nada que pueda cerrarlo.
A día de hoy, mi corazón está lleno de parches maravillosos. Los parches más antiguos tienen prácticamente mi edad. Son parches geniales, labrados con el tiempo, ganados a pulso. Los hay más recientes, parches que no terminan de casar del todo con el resto, tan nuevos que aún a mí me resulta extraño que estén ahí, ocupando el hueco que dejaron esos cachitos que he ido repartiendo.
Mi corazón es raro, está lleno de retales de otros corazones. Tiene aspecto ajado, roto en algunos sitios por trocitos que faltan, por personas que entraron en mi vida para acabar saliendo sin darme nada a cambio de lo que yo he dado.
¿Pero sabéis qué? No hay corazón más bonito. Porque cada hueco es una lección. Cada trocito, un amigo. Mío, y para siempre.
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To Zanarkand - Nobuo Uematsu
https://www.youtube.com/watch?v=H1JgIg38QBU&feature=youtu.be
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