lunes, 20 de enero de 2014

Embers.

No era más que un rescoldo de lo que fuera. De niño era juguetón, cariñoso, dispuesto a reír y hacer reír a los demás, atento, curioso y soñador. En realidad lo seguía siendo. Claro que, por avatares del destino, era juguetón, cariñoso, un poco payaso, atento y curioso cuando estaba rodeado de gente. Lo usaba como un mecanismo de protección, como una forma de dar a entender a la gente que él era así, que estaba ahí para ayudar a los demás, para alejar sus problemas y alegrar la vida de las personas, en la más ínfima de las maneras, con una risa diaria.

Pero ya no era soñador. Nunca. No se lo podía permitir. Y cuando se quedaba solo se quitaba la careta. Y ya no era tampoco juguetón, ni cariñoso, ni payaso, ni atento, ni curioso. Era eso, un rescoldo de lo que fuera, como esas brasas en un brasero que llevan mucho tiempo ardiendo y que acaban por consumirse, quedándose frías y apagadas.



***



Tiendo a hacer muchos símiles con temperaturas. Me anoto eso.



I see fire - The Hobbit OST, Ed Sheeran
http://www.youtube.com/watch?v=mllXxyHTzfg

No hay comentarios:

Publicar un comentario